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1844 Daniel 8:14


“Que el error de los Adventistas, de 1844, estuvo relacionado a la naturaleza del evento que estaba por ocurrir y no al periodo de tiempo profético; que ningún periodo profético se ha dado para predecir el segundo advenimiento, sin embargo, el periodo profético más extenso que es el de los 2300 días de Daniel 8:14, finalizo en ese año y nos llevó a un nuevo evento llamado la purificación del Santuario.” (Declaración de fe número 9 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1889, Pág. 147)

“Que no hay periodo profético dado en la Biblia que alcance hasta la segunda venida, pero que el más largo, los 2300 días de Daniel 8:14, terminaron en 1844 y nos llevó a un evento llamado la purificación del santuario “(Declaración de fe número 13 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1931, Pág. 377)


1. William Miller – Un granjero de los Estados Unidos fue el hombre elegido por Dios para presentar al mundo el cumplimiento profético de la profecía de “los 2300 tardes y mañanas”. Con solo la biblia King James y una concordancia, Guillermo Miller estudió la escritura durante años, versículo por versículo línea por línea, comparando un pasaje con otro de la misma escritura según el método bíblico (Isaías 28:10). De esta forma, Miller llegó a concluir en aquella época que el cumplimiento profético de los 2300 años tendría lugar alrededor del año 1843.


2. El error – Miller no sabía en aquella época acerca del santuario celestial y el ministerio de Jesús como sumo sacerdote, por lo tanto, dedujo que la palabra santuario de Daniel 8:14 se refería a su iglesia en la tierra. De esta forma, si el santuario va a ser “purificado”, pensó él, entonces Cristo vendría a la tierra alrededor del año 1843 para purificar a su iglesia. Desde luego, cuando Miller comienza a predicar este mensaje por todos los Estados Unidos, la mayoría de las personas que escuchan este mensaje, se enfocan en la fecha y no en la preparación espiritual, se provoca una gran conmoción que inclusive cruza el atlántico y todo el mundo queda a la expectativa de lo que ocurrirá. Esta predicación masiva es lo que se conoce como el mensaje del primer ángel (Apocalipsis 14:6,7). Sin embargo, la fecha exacta no se sabía sino hasta que Samuel Snow estudia el calendario judío caraíta y calcula la fecha en que caería el Yom Kipur de 1844, lo cual sucedería al atardecer del día 21 de Octubre de 1844. El Yom kipur es el día de la expiación (Levítico 16). Para un detalle completo, leer el capítulo 19 del Conflicto de los Siglos.


3. El evento – Enfocarse en el error es fácil, pero esto desvía la atención de la importancia del evento real que ocurrió en 1844 y es, la entrada de Jesús como sumo sacerdote en el lugar santísimo del santuario celestial para iniciar la obra de purificación. Purificar el santuario como se registra en Levítico 16 básicamente es descontaminar el cielo de todos los pecados registrados allí y que se han cometido por todos los seres humanos que han vivido sobre la tierra hasta concluir con aquellos que viven justo antes de la aparición del Señor Jesús en las nubes. Lo que poco se estudia es el hecho de que esta purificación se efectúa en un periodo muy corto. A cristo no le toma décadas completar este proceso, es por ello, que Jesús tenía intenciones de regresar a la tierra poco después de 1844.

4. Evidencias – Vamos a examinar evidencias de que Cristo quería venir a recoger a su pueblo en los pocos años que siguieron a 1844. En el libro Primeros Escritos en los capítulos del Primer Ángel, del Segundo Ángel y del Tercer Ángel, se puede ver que estos mensajes constituían tres pruebas para el pueblo de Dios y que si se pasaban estas pruebas, Jesús vendría por su pueblo. La última prueba comenzó en 1844 pero la gran mayoría que había aceptado los dos primeros mensajes fracasaron en aceptar el tercero. Al finalizar el capítulo del tercer ángel se menciona que, así como Moisés erró justo antes de entrar a la tierra prometida, así mismo William Miller erró cuando estaba a punto de entrar a la Canaán celestial al rechazar el mensaje del tercer ángel, por este motivo Dios permitió que la muerte lo alcanzara, aun así, este siervo de Dios se levantará con los redimidos en el día final. Miller murió en 1849 a la edad de 67 años. Esta declaración prueba que Dios quería llevarlo vivo al cielo. Cuando Dios sacó a Israel de Egipto quería llevarlo a la tierra prometida en menos de dos años, pero por causa de la incredulidad el mismo pueblo no permitió el cumplimiento de tal propósito, de la misma manera sucedió con el Israel moderno en tiempos de 1844.


5. Jubileo Final – En el mismo libro de Primeros Escritos se menciona que Jesús vendría en un año de jubileo (cap. de Visiones Subsiguientes y cap. 37 de la tercera sección). Según una lectura detenida de Levítico 25 un año de jubileo ocurre cada 49 años. Si se lleva el conteo bíblico de años detenidamente desde el nacimiento de Adán se podrá evidenciar no de forma exacta, pero si aproximadamente que alrededor del año 1849 ocurriría un año de Jubileo. También se tiene evidencia en 2 de Reyes capítulos 18 y 19 que cuando Jehová libra a Israel de Senaquerib rey de Asiria, ocurre en ese año un año sabático y al siguiente año un jubileo. La historia fecha este suceso alrededor del año 701 A.C. Si se toma el año 700 A.C. como año de Jubileo, y se sigue el conteo cada 49 años, también se llega a la conclusión que alrededor del año 1849 ocurriría un jubileo, tiempo en que el Señor Jesús regresaría por su pueblo. Por esta razón, la primera sección del libro Primeros Escritos, es narrada en un lenguaje que denota un inminente regreso de nuestro Señor Jesús. Todas estas visiones recopiladas suceden entre 1844 y 1850.


5. La burla de los incrédulos – En Primeros Escritos en los capítulos mencionados de los tres mensajes angélicos, también se menciona que cuando pasó la fecha de 1843 y no sucedió la segunda venida de Cristo, los burladores usaban el texto que dice “el día y la hora nadie la sabe” (Mateo 24:36), pero esto es considerado un rechazo a Dios mismo, pues era Él quien estaba conduciendo el movimiento Millerita a pesar de la falsa expectativa de los hombres. El hecho de que nadie sepa el día y la hora precisa, no quiere decir que el Señor no de a conocer la época aproximada de su intención de regresar a la tierra (Mateo 24:32-35). Dios no falló su promesa, Jesús abrió la puerta del lugar santísimo del santuario celestial en 1844 e ingresó hacer la última obra de purificación justo antes de regresar a la tierra. Él cumplió, nosotros no. Alrededor del año 2045 será el próximo jubileo. ¿El pueblo del Señor aceptará el reto de prepararse?, ¿abandonará sus pecados por medio de la sangre de Cristo?, ¿estará listo para luchar contra el falso mesías, el papado y el protestantismo apóstata? Nuestro Señor Jesús nos ayude.


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