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Abraham y la Justificación Génesis 11-25


1. El llamado a Taré – Después del diluvio los hombres progresivamente olvidaron la Ley de Dios, entonces Dios interviene para constituir un pueblo y por medio de la simiente de este pueblo, promulgar su ley y traer al Mesías prometido (Génesis 3:15). El Señor llama a Taré padre de Abram para salir de Ur de los Caldeos, una ciudad llena de idolatría que se ubicaba en la misma tierra de Sinar donde Nimrod quiso construir Babel (11:1-4), en Sinar se ubicaría el futuro imperio babilónico (Daniel 1:1,2). Taré obedeció la voz divina y se fue para Harán (11:31), a su vez Abram sería llamado para salir de Harán.


2 El llamado a Abram – Cuando Abram era de 75 años y su padre Taré de 145 años, atendiendo el llamado del Señor, Abram salió de Harán y se llevó a su familia incluyendo su sobrino huérfano Lot (Génesis 11:26-28) (12:1) (12:4). Abram salió de las comodidades de su hogar sin saber a dónde iba, probablemente no fue una decisión fácil, pero él tuvo fe en Dios (Hebreos 11:8). Jesús es el autor y consumador de la fe, por lo tanto, la fe de Abram no fue algo que se dio espontáneamente, la fe es desarrollada por Jesús mismo en la vida del creyente (Hebreos 12:2) (Lucas 17:5).


3. Un pacto con siete promesas – La instrucción divina de salir de tierra de Harán fue acompañada de un pacto que contenía siete promesas: “Haré de ti una nación grande”, “te bendeciré”, “engrandeceré tu nombre”, “serás bendición”, “a los que te bendijeren, bendeciré”, “a los que te maldijeren, maldeciré”, “todas las familias de la tierra serán benditas en ti” (Génesis 12:1). El Señor no se refería a honores mundanales cuando le anunció estas promesas a Abram, se refería a la venida del Mesías a través del linaje de Abram, su pueblo sería constituido no por linaje de sangre, sino por linaje espiritual (Lucas 3:8) (Gálatas 3:29). Como añadidura Abram también obtuvo honores mundanales (Génesis 14:20) (21:22) (23:5,6), pero la motivación de Abram de obedecer la instrucción divina fue el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33).


4. El pacto y la ley – Cuando Dios llamó a Abram lo hizo fue porque los hombres estaban olvidando los principios divinos consignados en la santa ley del Eterno. Abraham se mantuvo fiel a la adoración del verdadero Dios en medio de la apostasía que surgió en Babel. Dios lo llamó para convertirlo en depositario de su ley, le dio un conocimiento claro de los requerimientos de esta y de la salvación que alcanzaría a través de Cristo (PP Cap. 11). Abram oyó la voz de Jehová, atesoró su precepto, sus mandamientos, sus estatutos y sus leyes (Génesis 26:5), entonces la ley de Dios hace parte del pacto hecho a Abram.


5 La fe de Abram no fue perfecta – Al igual que todos nosotros, la fe de Abram no fue perfecta. La confianza en Dios falló en Abram cuando dio falso testimonio al mentir en dos ocasiones negando que Sara era su esposa por causa del miedo (Génesis 12:10-13) (20:1,2). Esta misma falla de carácter se transmitió más tarde a Isaac hijo de Abraham quien también falló exactamente en el mismo punto y bajo las mismas circunstancias, esto sucede porque nosotros cargamos con los defectos de carácter de nuestros padres y tenemos tendencia a repetir las mismas malas decisiones cuando somos puestos bajo las mismas pruebas (Génesis 26:1-3) (26:6,7).

6. Le fue contado por justicia – A los ojos humanos de Abram y Sarai había un gran problema para el cumplimiento del pacto y las siete promesas hechas a Abram. Sarai era estéril y además los dos ya estaban viejos para tener hijos (Génesis 11:30) (12:4). Aun así, el Señor confirmó a Abram que le daría un hijo y que su descendencia sería como las estrellas del cielo, refiriéndose con las estrellas a la multitud de redimidos de todas las edades que habitarían en el reino de los cielos (Génesis 15:1-5) (37:9) (Apocalipsis 12:1; 7:9). “Abram creyó a Dios y le fue contado por justicia”. Esta frase a menudo se entiende como que Abram fue justificado en ese mismo instante, pero la verdad es que la palabra en hebreo “contado” se refiere a un proceso contable, o de cálculo (la palabra aparece en Levítico 25:50 y 52). Lo que sucedió aquí es que Jehová le está registrando a Abram este acto de fe en los registros del cielo, se lo “contabilizó” como acto de obediencia. Esta misma palabra “contar” es la que Pablo usa en Romanos 4; en este capítulo Pablo habla de que Dios lo que contabiliza para nuestra justificación son los actos producto de la fe y no las obras producto de otra fuente distinta a la fe.


7. La circuncisión – La promesa de un hijo para Abram fue demorada a propósito por el Señor, esto con el fin de perfeccionar la fe de Abram y su esposa (PP 141.1). Sarai comenzó a impacientarse, ya Abram tenía 85 años y propuso a su esposo que tomara por mujer a Agar su sierva egipcia, Abram aceptó y falló su fe nuevamente. A causa de la desobediencia Dios tuvo que restaurar y ratificar el pacto hecho con Abram. Como evidencia del perdón que el Señor misericordiosamente otorgó a Abram, Dios mandó a circuncidar a todo varón de la casa de Abram y además le cambió el nombre a él y a su esposa. La circuncisión era algo muy doloroso en esa época, sin anestesia y con cuchillos de piedra Abraham obedeció esta orden y se circuncidó a los 99 años (Génesis 17). Abraham no recibió la circuncisión como castigo por su pecado, sino como evidencia de haber sido perdonado (Romanos 4:11). Sin embargo, la circuncisión y otras decisiones de Dios no hubieran sido dadas si el ser humano se hubiera mantenido fiel (HR 151.3).


8. La prueba final y la perfección de carácter – Para que Abraham llegara a tener una fe perfecta y alcanzar una normal más alta, Dios le sometió a otra prueba, la mayor que se haya impuesto jamás a hombre alguno (PP 143.2,3). Se le ordenó sacrificar a su hijo Isaac, el hijo tan esperado y amado. Abraham era de 120 años y su hijo de 20 años, padre e hijo obedecieron a Jehová, con lágrimas en los ojos quisieron cumplir la voluntad del Señor y cuando Abraham estaba a punto de sacrificar a su hijo, Dios lo detuvo y entonces Abraham comprendió el pacto que Dios había hecho con Él, y era que a través de su descendencia, el hijo de Dios iba a venir a la tierra como Redentor de la raza caída y sería sacrificado por los pecados de los hombres, pero en ese momento no habría nadie quien detuviese la muerte del Salvador (Génesis 21:5) (22) (PP Cap. 13). Ese día Abraham comprendió el plan de Salvación y lo que significaba el sacrificio de Jesús para su salvación (Juan 8:56-58). En ese día Abraham alcanzó la perfección de la fe y su justificación fue completada (Santiago 2:21-24).


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