Buscar

Cristo y la Justificación Isaías 61:1-3


1. La misión de Cristo – La misión de Cristo está definida en Isaías 61, pasaje que Él mismo leyó mientras se encontraba en la sinagoga de Nazaret cuando recién había iniciado su ministerio (Lucas 4:16-20). “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los humildes, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los afligidos; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles justicia, plantío de Jehová, para gloria suya”.


2. Predicar buenas nuevas a los humildes – El Señor Jesús dice que Jehová lo ha enviado, es decir su Padre y además dice que el Santo Espíritu está sobre Él (61:1), esto es lo que ocurrió en su bautismo (Lucas 3:21,22). La palabra “ungir” de Isaías 61:1 es el equivalente de la palabra “Mesías”, significa una persona apartada para una misión especial. La palabra evangelio viene del griego que significa “buenas noticias” y según Isaías 61:1 Jesús las predica a los “humildes” o “abatidos” como dice la Reina Valera; esta es la primera condición para recibir el evangelio, ser humilde en el sentido de reconocerse y sentirse pecador, necesitado del rescate de Cristo, los que se creen sanos no necesitan del evangelio (Lucas 5:31,32). Estas “buenas noticias” sin embargo, no son lo que solemos imaginar como la prosperidad en este mundo o que nunca nos vaya mal, eso nunca es el evangelio. El evangelio es presentado en forma de consejos y reprensiones para nuestra vida, con humildad los aceptamos o con rebeldía los rechazamos (Proverbios 1:24,25).


3. Vendar a los quebrantados de corazón – Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, ese espíritu de rebeldía contra Dios fue transmitido en las siguientes generaciones (Salmo 51:5). Nuestra mente y cuerpo están enfermos por el pecado; desde que nacemos todos tenemos la enfermedad del pecado en nuestra mente (Isaías 1:5,6). La palabra “corazón” en la biblia se refiere a la mente, no a los sentimientos, por lo tanto, Jesús vino a sanar a los que tenemos la mente quebrantada. El orgullo, la suficiencia propia, la murmuración, la impaciencia, la intemperancia, la sensualidad y muchos otros defectos que para nosotros son “normales”, son la evidencia en nuestro carácter de que tenemos la mente dañada (Gálatas 5:19,21). Tener el corazón quebrantado en la biblia no significa estar triste, significa tener la mente dañada por el pecado, desde luego esto es lo que provoca tristeza en nuestra vida, pero Jehová está cercano aquellos que se sienten tristes por su condición (Salmos 34:18). La buena noticia es que el Señor Jesús tiene poder para sanar las mentes dañadas por el pecado, al curar nuestros pensamientos, entonces las heridas de nuestro carácter serán curadas (Salmos 147:3). El hombre por si mismo es incapaz de curarse, necesita de Cristo, de su influencia y su ejemplo, este trabajo de sanación de la mente para producir un carácter perfecto es lo que se llama “santificación”. Del hombre se espera sometimiento a la disciplina Divina y además perseverar en la lucha por vencer cada falla del carácter (HAp 439) *.


4. Los cautivos y los presos – Jesús no liberó a nadie que estuviera físicamente en la cárcel, por ejemplo, Jesús no liberó a Juan el Bautista cuando fue encarcelado, esa no era su misión (Mateo 11:2-6). Estas frases de liberar a los cautivos y presos de Isaías 61:1 tienen un significado más profundo. Satanás es el opresor que mantiene cautivos a los seres humanos (2 Timoteo 2:26); el problema es que el ser humano no siempre se da cuenta de su cautividad, por eso la versión de Isaías 61:1 descrita en Lucas 4:18 tiene una frase extra: “Y vista a los ciegos”, es decir otra de las labores del Señor Jesús es mostrarnos nuestra condición de cautivos. El pecado produce esclavitud y por esta razón estamos como en una cárcel obedeciendo al mal continuamente (Romanos 6:16). Nuestra mente está averiada y por eso hay pensamientos perversos y sensuales (concupiscencia) todo el tiempo, esto debilita nuestra voluntad, no podemos resistir la tentación y entonces nos volvemos presos de Satanás (Romanos 7:14,15) (Santiago 1:13-15) (3TI 60.1). Pero Cristo nos da la salida de esa cárcel. Cristo perfeccionó un carácter justo aquí en la tierra en favor del hombre y está dispuesto a reproducir ese carácter en nuestra vida terrenal siempre y cuando nos sometamos; la frase “Cristo nos imputa su justicia” significa que nosotros en esta misma tierra podemos llegar a tener su carácter sano, puro y sin mancha por medio de la fe en Él (Proverbios 11:6) (3TI 410.2) (Gálatas 5:1). Cuando el carácter es restaurado entonces la naturaleza carnal es destruida y ya no seremos esclavos del pecado (Romanos 6:6).


5. La buena voluntad de Jehová y el día de su venganza – En el cielo no puede haber pecado (Apocalipsis 21:27), por eso debemos, por medio del poder de Cristo abandonar todo pecado antes del momento que se dicte sentencia en el santuario celestial (1 Juan 3:6) (1 Pedro 4:17). La frase “la buena voluntad de Jehová” significa el compromiso de Jesús de quitar todo el pecado de los que con sinceridad aceptan este pacto (1 Juan 3:5); pero el quitar el pecado del pueblo no significa que Él nos declara justos en el cielo cuando nosotros seguimos pecando en la tierra, esto no tiene sentido, pues el que es nacido de Dios no practica el pecado (1 Juan 3:9), si seguimos practicando el pecado entonces seguimos estando presos y somos propiedad de Satanás (1 Juan 3:8). Después de la limpieza del pecado vendrá el juicio y cada uno recibirá una sentencia para vida eterna o para muerte eterna (Hebreos 9:26,27) y luego llegará el día de la venganza de Jehová (Isaías 34:8).


6. Los afligidos – Para lograr el carácter del cielo tendremos que enfrentar duras batallas contra el YO, y esto producirá fuerte aflicción y lucha constante (PVGM 266.1,2), pero no estamos solos. Los “enlutados” de Isaías 61:2 y los afligidos de Sion del verso 3 son los mismos. Jesús conforta y da vigor para seguir luchando con nuestros pecados. Los afligidos están en Sion porque hace referencia a los 144 mil (Apocalipsis 14:1). Este grupo son aquellos que, en el tiempo de la mayor degradación humana, alcanzarán por medio del poder de Cristo, el carácter del Cordero y saldrán a pregonar y demostrar en su propia vida que el mismo poder de Cristo sigue vigente para transformar mentes quebrantadas en mentes santificadas. Esto si son buenas nuevas (HAp Capítulo 55).

0 vistas
  • Facebook celestial
  • Twitter Celestial
  • Celestial Bible
  • Instagram Celestial
  • Celestial music
logo_size_invert_edited.jpg