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Día de la Expiación - Parte 1 Levítico 16


1. Definiciones – El pecado se define como infracción de la santa ley de Dios (1 Juan 3:4), por lo tanto, cada vez que pecamos, adquirimos una deuda con la justicia divina. Esta deuda solo puede ser pagada con sangre, ya que la ley de Dios así lo exige (Hebreos 9:22) y la ley de Dios no puede ser cambiada en favor del pecador pues es santa y perfecta (Romanos 7:12) (Salmo 19:7). La paga del pecado es muerte para el trasgresor (Romanos 6:23). El infinito amor de Dios por la humanidad ideó un plan para que el hombre pudiera pagar sus deudas con la justicia divina a través de un sustituto y poder así ser limpiado del pecado y obtener perdón; esto es lo que se conoce como “expiación”. La palabra expiación viene del hebreo “Kafar” que significa entre otras cosas, perdonar, reconciliar, tolerar, o cancelar.


2. La expiación individual – Antes que viniese el Mesías, los pecadores podían pagar sus deudas con la justicia divina a través del sacrificio de un animal. Este animal se convertía en sustituto para el pecador, se colocaba las manos sobre la cabeza del animal y figuradamente se transfería el pecado del transgresor al animal sustituto. En seguida el animal era sacrificado y así “pagaba” el pecado cometido por el transgresor humano (Levítico 4:27-29). A continuación, el sacerdote tomaba la sangre del animal para rociar los cuernos del altar de bronce (Levítico 4:30), en algunos casos la sangre era llevada primero adentro del tabernáculo para rociar el velo y el altar de oro (Levítico 4:16-18). Este acto de rociar la sangre del animal sacrificado significa que el pecado del transgresor había sido transferido al templo y que el pecador ha sido librado de la muerte inmediata que exige la ley de Dios (CES 40.1), sin embargo, para el pecador, aún faltarían dos pasos más para obtener el perdón y la limpieza definitiva de su pecado.

3. La expiación colectiva – Aparte de las ofrendas por el pecado individuales, también se ofrecía animales en ocasiones especiales para hacer expiación de forma colectiva entre el pueblo. El pecador tenía la oportunidad de transferir sus culpas al templo en estas ocasiones. Se usaba un macho cabrío y en este caso el sacerdote era quien sacrificaba el animal, se seguía el mismo procedimiento de rociar con sangre el velo, el altar de oro y el altar de bronce. La expiación colectiva se efectuaba al inicio de cada mes (Números 28:15), y en la mayoría de las fiestas solemnes (28:22,30) (29:5,16,19,22,25,28,31,34,38). Se contaba con casi 24 oportunidades durante el año para transferir los pecados, aparte de la expiación individual.

4. Los holocaustos – Sin la consagración y dependencia diaria por parte del pecador en los méritos del futuro Salvador no podía ser aceptada su expiación. Cada animal sacrificado representaba al transgresor, pero a la vez era símbolo de Jesús, pues el Padre celestial se despojaría de su único cordero para hacer expiación por el mundo (Juan 1:29). Los holocaustos servían para consagrarse a Jehová y declarar la dependencia continua en la sangre del cordero de Dios por medio de la oración y así completar el segundo paso para lograr el perdón (CES 37.2, 38.3). Dos holocaustos eran ofrecidos diariamente por el sacerdote oficiante y en mayor número en ocasiones especiales (Números 28 y 29).

5. Yom Kipur – Con las expiaciones individuales, colectivas y los holocaustos, el templo quedaba contaminado día a día con las iniquidades de los hombres, por tal motivo era necesario dedicar un día a la limpieza del santuario para borrar todos los pecados allí transferidos, esto completaba el tercer paso para otorgar el perdón a los creyentes que hubieran seguido los dos primeros pasos. Este día era el gran día de la expiación o en hebreo el “Yom Kipur”, ocurría el diez del mes séptimo, era la oportunidad de limpiar el templo de todos los pecados transferidos durante el año. Todos debían estar en profundo examen de conciencia y oración, comenzando desde el día nueve en la tarde. Solamente una vez al año ingresaba el sumo sacerdote al lugar santísimo del tabernáculo, debía estar preparado para no morir (Levítico 23:27-32) (Levítico 16:2,30,31).


6. Proceso de expiación (Levítico 16) – Estos son los pasos que debía seguir el sumo sacerdote para efectuar la expiación del templo.

Paso 1 – Elegir un becerro y un carnero para si mismo y su casa (vers. 3) Paso 2 – Lavarse el cuerpo con agua (vers. 4) Paso 3 - Ponerse las vestiduras de lino (vers. 4) Paso 4 – Elegir dos machos cabríos y un carnero de entre el pueblo (vers. 5) Paso 5 – Confesar sus pecados y los de su casa sobre la cabeza del becerro (vers. 6) Paso 6 – Presentar los dos machos cabríos por medio de la oración (vers. 7) Paso 7 – Echar suertes para elegir un macho cabrío para Jehová (vers. 8) Paso 8 – Presentar el macho cabrío que cayó para Jehová con una oración (vers. 9) Paso 9 – Sacrificar al becerro y tomar la sangre en un tazón (vers. 11) Paso 10 – Tomar el incensario y llenarlo de brazas de fuego del altar de oro (vers. 12) Paso 11 – Tomar incienso en sus puños y atravesar el velo (vers. 12) Paso 12 – Colocar del incienso en su incensario frente al propiciatorio (vers. 13) Paso 13 – Tomar de la sangre que reservó y rociar siete veces al propiciatorio (vers. 14) Paso 14 – Sacrificar el macho cabrío de Jehová para el pueblo (vers. 15) Paso 15 – Tomar la sangre del macho cabrío y rociar siete veces al propiciatorio (vers. 15) Paso 16 – Rociar el frente del tabernáculo con la sangre del becerro (vers. 16) (Nm 19:4) Paso 17 – Rociar el frente del tabernáculo con la sangre del macho cabrío (vers. 16) Paso 18 – Poner de la sangre del becerro en los cuernos del altar de oro (vers. 18) Paso 19 – Rociar siete veces el altar de oro con la sangre del becerro (vers. 19) Paso 20 - Poner de la sangre del becerro en los cuernos del altar de oro (vers. 18) Paso 21 – Rociar siete veces el altar de oro con la sangre del macho cabrío (vers. 19) Paso 22 – Confesar toda la iniquidad sobre el macho cabrío que queda vivo (vers. 20, 21) Paso 23 – Un hombre se llevará el macho cabrío vivo al desierto (vers. 21) Paso 24 – Retirarse las vestiduras de lino y bañarse (vers. 24) Paso 25 – Colocarse las vestiduras habituales (vers. 24) Paso 26 – Hacer el holocausto de los carneros para quemarlos en el altar (vers. 24) Paso 27 – Quemar la grasa del becerro y del macho cabrío (vers. 25.) Paso 28 – Quemar los restos del becerro y el chivo fuera del campamento (vers. 27)

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