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Día de la Expiación - Parte 2 Levítico 16


7. La séptima luna nueva – La fiesta solemne del Yom Kipur (día de la expiación) se llevaba a cabo el día 10 del séptimo mes de cada año (Levítico 23:27). El calendario bíblico está basado en la luna; cada luna nueva visible marcaba el inicio de un nuevo mes. La luna nueva visible es aquel momento cuando la luna aparece en el horizonte alumbrando como una muy delgada uña después de ocultarse el sol. Cada inicio de mes se debía ofrecer 10 holocaustos y una ofrenda por el pecado (Números 28:11,15) por lo cual el inicio de mes era el día más especial después de los Shabat (2 Crónicas 8:12,13). En la séptima luna nueva iniciaba el séptimo mes y se celebraba en ese día la fiesta solemne del Yom Teruah (día de la alarma). A los 9 días del mismo mes los hombres entraban en un momento de oración especial y escudriñamiento del corazón (Levítico 23:32). El día diez y antes de la gran expiación del templo, se ofrecía una última oportunidad para transferir el pecado a través de la confesión sincera, se usaba un macho cabrío para expiación colectiva y también holocaustos adicionales (Números 29:7-11).


8. 22 de Octubre de 1844 – El Yom Kipur es un símbolo para aquel momento en el cual Jesús nuestro sumo sacerdote iniciaría la obra de la expiación del santuario celestial. Este evento le fue predicho al profeta Daniel, se le confirmó que en dos mil trecientos años el santuario sería purificado (Daniel 8:14). Estos 2300 años comenzarían a contar desde el otoño del año 457 AC, cuando fue emitido el decreto final de la reconstrucción de Jerusalén y su templo (Daniel 9:25). Los 2300 años se cumplirían exactamente en el día del Yom Kipur de 1844, a los diez días de la séptima luna nueva visible, contada a partir de la primavera de aquel año. Esto sucedió en el atardecer del día 21 de octubre de 1844. En ese momento, en el templo del cielo, Jesús ingresó al lugar santísimo para iniciar la expiación única y final del santuario celestial. La puerta del lugar santo se cerró y la puerta del lugar santísimo quedó abierta (Daniel 7:9,10,13,14) (Apocalipsis 5:11,12) (PE 85) (54).


9. La expiación moderna – El sacrificio de animales y el sistema ritual del templo terrenal llegó a su fin en el momento que el Señor Jesús murió en la cruz del calvario, cundo el velo del templo de Jerusalén se rasgo de arriba hacia abajo (Mateo 27:50,51) (DTG 704, 705). Esta es la única ley que quedó clavada en la cruz, la de los sacrificios de animales (Colosenses 2:14). Sin embargo, la ley de la expiación sigue intacta. Ya no hay un templo en la tierra, pero hay un templo en el cielo, ya no hay un sumo sacerdote terrenal, pero ahora Jesús es nuestro sumo sacerdote celestial, ya no sacrificamos animales, pero el cordero de Dios que quita el pecado del mundo ya fue sacrificado (Hebreos 9:24-28). Los mismos tres pasos para obtener el perdón divino que eran representados por las ofrendas por el pecado, los holocaustos y el día de la expiación, se mantienen. Estos tres pasos son: la confesión genuina para transferir el pecado al templo celestial, la consagración diaria al Señor Jesús y la aflicción del alma para pedir la victoria sobre nuestros pecados (1 Juan 1:8-10) (1:6,7) (2:1-6) (Hechos 3:19) (Mateo 5:48) (Hebreos 10:14). El que alcance la victoria sobre sus pecados por la gracia de Cristo en esta generación, se sentará en el trono con Cristo (Apocalipsis 3:21) y el que no venza sus pecados morirá como un cordero, chivo, carnero o becerro en el día de la ira del Señor (Isaías 34:6-8).

10. Los pasos de la expiación de Jesús – El sumo sacerdote tenía que seguir unos 28 pasos para efectuar la expiación (Levítico 16). Cristo entró al templo del cielo para presentar su propia sangre y limpiar el pecado, ya no tiene que ofrecer sangre adicional (Hebreos 9:24-26), ni tampoco purificarse pues él es perfecto y sin pecado (Hebreos 4:15), estos 28 pasos son tipos o símbolos. A continuación, listaremos algunas realidades que representan los 28 pasos durante la expiación final el santuario elestial.

Paso 3, 24 y 25 - Cristo también usará dos vestiduras, una es de lino mientras está oficiando como sumo sacerdote y cuando termine la expiación se colocará sus vestiduras reales (Daniel 12:6) (Apocalipsis 1:7) (19:13,16) (SpM 2.1).

Pasos 10, 11 y 12 - El acto de llenar el incensario de brasas de fuego del altar de oro y ofrecer incienso, es símbolo de la intercesión de Cristo ante el Padre por nuestras oraciones (Levítico 16:12,13) (Apocalipsis 8:3,4).

Pasos 13 al 21 – La sangre que se rociaba sobre el propiciatorio del arca, sobre la entrada del tabernáculo y sobre el altar de oro, simboliza la sangre de Cristo que acepta el pecador arrepentido en su favor para la transferencia, el perdón y la victoria sobre el pecado (1 Juan 1:7) (Hebreos 9:14) (Efesios 1:7).

Pasos 22 y 23 – El macho cabrío vivo que era llevado al desierto simboliza a Satanás a quien se le pondrá sobre la cabeza todos los pecados que hayan sido plenamente confesados y abandonados. Luego será soltado en esta tierra desierta y se convertirá en su prisión durante mil años, no tendrá a nadie a quien tentar ni perseguir (Apocalipsis 20:1-3) (SpM 2.1) (CES 44.5).

Paso 27 y 28 – Quemar la grasa significa extinguir el pecado mediante el fuego. Aquellos pecados que nunca fueron transferidos al santuario o que fueron transferidos, pero nunca se abandonaron, deberán ser expiados con la sangre misma de los transgresores, el mismo Jesús junto con su ejército hará esta obra que significará terror y destrucción para los impíos (Apocalipsis 14:19,20) (19:13-15) (Isaías 63:1-6) (Isaías 34:6-8).

Paso 26 y 28 – Los holocaustos finales de los carneros en el día de la expiación también puede representar “el bautismo por el fuego” de la aflicción que el pueblo de Dios tendrá que vivir en la gran tribulación para que su mundanalidad se consuma y la imagen de Cristo se pueda reflejar perfectamente (Mateo 3:11) (CS54 678.3) (605.4).


11. La expiación final – El Yom Kipur del santuario celestial se acerca. El Señor juzgará cada caso individualmente (Juan 5:22,27). En el día de la expiación se debía “afligir” el alma. Así debemos andar hoy, en una actitud de contrición, de humillación para que todo el pecado pueda ser confesado y lavado en la sangre del cordero (Levítico 16:29-31). El día de preparación es ahora, no debe quedar ni un pecado del que Satanás pueda sacar ventaja, de lo contrario seremos derrotados (CS54 678.1 680.4) (605.2 607.3).


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