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David y la Justificación Salmo 51

Se invita a leer 2 Samuel 11 y el capítulo 71 de Patriarcas y Profetas, antes de continuar con el presente estudio.

1. El hombre conforme al corazón de Dios – David, quien llegó a ser segundo rey de Israel y de quien descendería el Mesías prometido, fue conocido como “el hombre conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:13,14) (Hechos 13:21,22). Sin embargo, este título ha sido usado por muchos para cuestionar las escrituras cuando David cayó en pecado o para sugerir que Dios puede llegar a pasar por alto nuestros pecados. Eso no es así, David fue llamado un hombre conforme al corazón de Dios mientras anduvo en obediencia a la ley divina, pero cuando se apartó de Dios, llegó a ser temporalmente agente de Satanás (PP 777.3) (781.3), (782.1).


2. La debilidad de David – Leones y osos fueron vencidos por David cuando este apenas era un jovencito y cuidaba de los rebaños de su familia (1 Samuel 17:33-37), un gigante llamado Goliat del pueblo de los Filisteos fue vencido igualmente por David apenas en los primeros años de su juventud, con solo una honda, cinco piedras, desde luego fue Jehová quien lo asistió (1 Samuel 17). David tenía fuerza extraordinaria y corría muy rápido, tenía habilidades especiales que Dios le había conferido (2 Samuel 22:33-51). Cuando David conformó su ejército y mientras se mantuvo fiel al Señor, este ejército llegó a ser el más poderoso de toda la tierra (18:30) (2 Samuel 23:8-39). Pero David tenía una debilidad: las mujeres. Desde tierna edad la sexualidad de David se vio afectada pues el Rey Saul lo quiso casar con su hija Mical para que “le fuera por lazo”. Como David no tenía dinero para la dote, entonces Saul le ofreció pagarle con los prepucios de 100 filisteos muertos en batalla durante un plazo determinado, esperanzado Saul en que los filisteos lo mataran; pero David en cambio le dio 200 prepucios en mucho menos del tiempo pactado (1 Samuel 18:6-30). Finalmente, Mical fue esposa de David, pero durante corto tiempo, ya que Saul enloqueció y quiso matar a su nuevo yerno, por lo cual David huyó con ayuda de la propia Mical, posteriormente Saul le quitó a su hija como esposa y se la dio a otro (19:1-18) (25:44).


3. Las mujeres de David – La poligamia se convirtió en una práctica cultural y bien aceptada dentro de la sociedad, tanto que llegó a dejarse de considerar pecado, fue la forma como Satanás en la antigüedad degradó la sagrada institución del matrimonio (PP 141.4) (350.3). Cuando David huyó de Saul, tomó a sus dos siguientes esposas, la primera llamada Ahinoam de la ciudad de Jezreel y Abigail quien quedó viuda y (1 Samuel 25:42,43). A la cuenta se adicionan cinco esposas más de diferente procedencia y varias concubinas (1 Crónicas 3:1-9). Pero aun faltaba una esposa más, para un total de ocho, su nombre Betsabé, quien era casada y este fue el pecado más grande de David, el cual le trajo mucha desdicha durante los años posteriores. Sin embargo, de esta última mujer vendría el tercer rey de Israel, llamado Salomón, el hombre quien llegó a ser el más sabio de toda la tierra por concesión divina, pero quien también heredó las tendencias sexuales de su padre y por causa de las mujeres casi pierde la vida eterna (2 Crónicas 9:22,23) (1 Reyes 11:3-6).


4. El pecado de David – El espíritu de confianza en sí mismo y de auto ensalzamiento fue el que preparó la caída de David. Antes que terminara una guerra contra los amonitas, David se sintió confiado y regresó a Jerusalén, dejando la dirección de su ejército a Joab, porque le parecía segura la victoria. Esta mala decisión preparó el terreno para que Satanás venciera a David. El profeta Natán fue enviado ante el rey David para hacerle caer en cuenta de su grave pecado, este le cuenta una parábola de un rico que tiene muchas ovejas y un hombre pobre que tiene solo una corderita. El hombre rico toma y mata la corderita del pobre a su favor para usarla como alimento. Cuando David escucha la historia brotan de sus labios su propia sentencia: “Este hombre debe pagar la cordera con cuatro tantos”. Enseguida Natán le hace caer en cuenta que el hombre rico de la parábola lo representa a él mismo.


5. La Justificación – Justificación en términos sencillos es el perdón divino (FO 107), pero este perdón no consiste en pasar por alto los pecados de los hombres, el perdón divino consiste en tres acciones: mostrar al hombre la gravedad de su pecado, limpiar al hombre de su pecado y enseñar al hombre a vencer su pecado. Esto se evidencia en la experiencia de David, primero Dios le muestra la gravedad de su pecado; por medio del profeta Natán se le describe a David las siguientes consecuencias de su pecado: La violencia se iba a levantar dentro de su propia familia. De las mujeres que tenía David algunas iban a caer en adulterio a la vista de todo Israel. Cuatro de sus hijos iban a morir porque David dijo del hombre rico de la parábola de Natán: “debe pagar la cordera con cuatro tantos”. ¿Cuál fue la reacción de David?, con labios temblorosos dijo: “Pequé contra Jehová”. Aunque a David le dolían las consecuencias de su pecado, lo que más conmovía su ser era la ofensa cometida contra el Rey de Reyes. El hombre no se puede arrepentir por si mismo, es Dios mismo quien produce el arrepentimiento, por tal motivo el Señor tiene que mostrarnos la gravedad de nuestros pecados para producir así el arrepentimiento genuino. En seguida se le dio la promesa a David: “También Jehová ha cubierto tu pecado; no morirás” (2 Samuel 12:13).


6. La Victoria final – David vio morir a cuatro de sus hijos, incluyendo el bebé que recién había nacido de Betsabé. Vio la violencia que se levantó en su propia familia, una de sus hijas fue violada por su propio hermano y dos hijos se sublevaron contra él. Dios debía limpiar a David de su pecado y enseñarle a vencer su debilidad, esto nunca se lograría encubriendo sus pecados y evitando las amargas consecuencias. David pidió en oración: “crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). Esta oración fue contestada, cuando David era anciano le pusieron a una joven virgen para que lo calentara en las noches, era la mujer más hermosa que encontraron en la tierra, su nombre Abisag, “pero el rey nunca la conoció”, porque David ya había vencido su debilidad, Jehová le había enseñado como hacerlo, ya había sido perdonado, ya había sido justificado, esta fue su mejor batalla, la que luchó junto al Rey de reyes y la que se nos invita a luchar (1 Reyes 1:1-4) (Romanos 6:6,7).


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