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El Bautismo Lucas 3:16

Actualizado: 16 de ago de 2019


“Que el bautismo es una ordenanza de la iglesia cristiana, para seguir la fe y el arrepentimiento, una ordenanza por la cual conmemoramos la resurrección de Cristo, ya que mediante este acto mostramos nuestra fe en su muerte y resurrección, y a través de este acto, en la resurrección de todos los santos en el último día; y que ningún otro modo representa mejor estos hechos que el que prescriben las Escrituras, a saber, la inmersión. Romanos 6:3-5; Colosenses. 2:12” (Declaración de fe número 4 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1889, Pág. 147)

“El bautismo es una ordenanza de la iglesia cristiana y debe seguir al arrepentimiento y al perdón de los pecados. Por su observancia, la fe se muestra en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Que la forma apropiada del bautismo es por inmersión. Romanos. 6:1-6; Hechos 16:30-33. “(Declaración de fe número 5 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1931, Pág. 377)


1. Una sutil diferencia – Se ha marcado una sutil diferencia entre las dos declaraciones anteriores. La primera declaración dice que después del bautismo debe continuar la vida de fe y arrepentimiento. En cambio, la segunda declaración no da espacio para pensar que después del bautismo, se debe continuar experimentando el arrepentimiento, esto se cuenta ya por obtenido. El arrepentimiento es una experiencia que se vive antes del bautismo y después del bautismo (Mateo 3:8,11). El arrepentimiento continua después del bautismo y se debería experimentar en mayor magnitud; a medida que contemplamos a Cristo, nuestro arrepentimiento deberá ser más profundo (HAp 448.2). Demostramos con esto que la primera declaración es más precisa.


2. Qué es el bautismo La palabra bautismo significa “sumergir”, a Juan lo llamaban “el sumergidor”, Los miembros del sanedrín le preguntaron a Juan por qué bautizaba (Juan 1:25,22), o más explícitamente: — ¿con qué autoridad bautizas si nosotros no te conocemos ni te hemos autorizado? —, Juan especificó que su autoridad era dada por el cielo a través de una profecía dada a Isaías (1:23). Juan bautizaba en ríos (1:28) (3:23) y sumergía totalmente a la persona en agua, nótese que cuando Jesús fue bautizado por Juan, dice la escritura que el Señor “subió del agua” (Mateo 3:16). La forma de sumergir a la persona en agua fue modificada en los primeros siglos y se reemplazó por la “aspersión”, que es derramar agua sobre la cabeza de la persona; la iglesia católica adoptó esta modificación y también adoptó el bautismo de niños, lo cual no aparece en la escritura. En el antiguo testamento no aparece la palabra bautismo puesto que el Mesías no había llegado aún, sin embargo, se hace alusión al futuro rito a través de diferentes símbolos como la fuente de bronce con agua antes de entrar al tabernáculo (Éxodo 30:17-21). También cuando Naamán el Sirio es mandado a sumergirse siete veces en el río Jordán para curarse de la lepra (2 Reyes 5:9-14). Finalmente se debe entender que debemos experimentar tres bautizos, uno en agua, otro en el Espíritu Santo y otro en el fuego; los dos últimos son obra del Señor Jesús y son para nuestra salvación (Lucas 3:16). El bautismo en fuego se refiere a las aflicciones (Lucas 12:50) (Marcos 10:37-39). El bautismo por agua debe hacerse en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu de Cristo quien es el mismo Espíritu Santo (Mateo 28:19) (Romanos 8:9) (Hechos 16:6,7).

3. El significado del bautismo – El rito es importante, pero más importante es el significado, de nada sirve practicar el rito sin experimentar el significado. En términos espirituales el bautismo es un rito que evidencia la confesión de la culpabilidad que debe ser lavada en el pecador (DTG 84.5). Jesús se bautizó para darnos ejemplo de los pasos que debemos seguir, no porque él necesitara del bautismo (DTG 85.2). El bautismo hace al creyente participante de la muerte y resurrección de Jesucristo, para que a partir del momento del bautismo el creyente muera cada día más al yo y sea resucitado a una vida de continua transformación para la obediencia (Romanos 6:4) (Efesios 4:23-24).


4. Requisitos para el bautismo – Si el bautismo es una confesión de culpabilidad, la única evidencia de esto son los frutos del arrepentimiento. Es decir, sin frutos de arrepentimiento no es posible evidenciar la culpabilidad que siente una persona. Juan da ejemplos de estos frutos antes del bautismo, como compartir las túnicas y el alimento, no sobornar, dejar de extorsionar, dejar de calumniar etc. (Lucas 3:8-14) En ninguna parte de la escritura aparece el requisito de confesar un credo o múltiples votos para bautizarse. Hay un único voto que se hace ante el cielo y es que a partir del bautismo se ha muerto para el mundo y en adelante se buscará “las cosas de arriba” (Colosenses 3:1) (RH, 2 de mayo de 1904) *, se reconoce que el Señor Jesús gobierna a la persona y que la vida está escondida en Cristo (Manuscrito 67 de 1907) *. También hay una única confesión y es que Jesucristo es el Hijo de Dios, con todo lo que ello implica (Hechos 8:36-37).


5. No existe el bautismo repentino – El verdadero bautismo es una confesión de culpabilidad y la única culpabilidad que existe es la que provoca la transgresión de la santa Ley de Dios (Santiago 2:10). Sin un conocimiento suficiente de la ley del Señor, ¿de qué se va a sentir culpable una persona?, ¿un niño de qué se va a sentir culpable? El bautismo no sucede por emoción espontánea ni es para llenar las bancas de los templos. Felipe bautizó al etíope después de una completa explicación comenzando desde Isaías (Hechos 8:35). Los ángeles y el Espíritu Santo ya habían estado trabajando en favor de este hombre antes de que se encontrara con Felipe (HAp 88.4). El carcelero que encerró a Pablo y a Silas estaba temblando y postrado en el suelo cuando mencionó la famosa frase: ¿qué debo hacer para ser salvo? Previamente Pablo y Silas estaban cantando himnos, estos cánticos subyugaban la pecaminosidad del carcelero, lo convencían de su culpabilidad ante Dios y cuando sucedió el terremoto el carcelero pensó que por la ira de Dios los presos se habían escapado, por eso resolvió suicidarse. Como fruto de arrepentimiento, el carcelero lavó y curó las heridas de los apóstoles y luego si fue bautizado (Hechos 8:25-34) (HAp 176). Concluimos con estos ejemplos de que cuando uno evangeliza a una persona le debe enseñar la ley de Dios no como un requisito que cumplir para bautizarse, sino para que la persona sienta su pecaminosidad, experimente el arrepentimiento dado por el Espíritu Santo, así la persona sentirá su culpabilidad y anhelará ser capacitado por Jesús para andar en la obediencia de la Ley de Jehová. Por nosotros mismos no podemos arrepentirnos (FO 73.3) (MS1 446.3). *(La sigla HAp se refiere al libro Hechos de los Apóstoles de Ellen White).


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