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El Hijo Juan 6:44



“Que hay un solo Señor Jesucristo, el Hijo del Padre Eterno, el único por quien creó todas las cosas, y por quien existen; que tomó sobre él la naturaleza de la simiente de Abraham para la redención de nuestra raza caída; que habitó entre los hombres, lleno de gracia y verdad, vivió nuestro ejemplo, murió nuestro sacrificio, fue resucitado para nuestra justificación, ascendió a lo alto para ser nuestro único mediador en el santuario en el cielo, donde, a través de los méritos de su sangre derramada, obtiene el perdón y la redención de los pecados de todos los que se acercan penitentemente a él; y en la parte final de su obra como sacerdote, antes de que tome su trono como rey, hará la gran expiación por los pecados de todos ellos, y sus pecados serán borrados (Hechos 3:19) y llevados lejos del santuario, como se muestra en el servicio del sacerdocio levítico, que es sombra y figura del ministerio de nuestro Señor en el cielo. Levítico 16, Hebreos 8:4,5 9:6,7” (Declaración de fe número 2 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1889, Pág. 147).

“Que Jesucristo es muy Dios, siendo de la misma naturaleza y esencia que el Padre Eterno. Mientras retenía su naturaleza divina, asumió la naturaleza de la familia humana, vivió en la tierra como hombre, ejemplificó en su vida como nuestro ejemplo los principios de justicia, confirmó su relación con Dios mediante muchos milagros poderosos, murió por nuestros pecados En la cruz, resucitó de entre los muertos y ascendió al Padre, donde Él vive para interceder por nosotros.” (Declaración de fe número 3 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1931, Pág. 377).


1. Comparando las declaraciones de fe – Como se puede apreciar en la declaración de fe de 1889 no aparece ninguna afirmación de que Jesús es Dios, pero se le da el título de “Señor”, mientras que en la declaración de fe de 1931 se hace especial énfasis de que Jesús es “muy Dios”. Nótese además que en 1931 se elimina la parte explícita y muy importante de la obra de Jesús en el santuario como sumo sacerdote, tan solo se dice que Él vive para interceder por nosotros. Además, nótese como en 1931 se dice que Jesús asumió la naturaleza de la familia humana, en cambio en 1889 es más explícito y específico al decir que Jesús tomo la naturaleza de la simiente de Abraham.


2. La preexistencia del Señor Jesús – Hay dos capítulos de la escritura que presentan claramente la preexistencia de Cristo y su carácter divino junto con el Padre, uno es Juan capítulo 1 en el nuevo testamento y otro es Proverbios 8 en el antiguo testamento. En el primer capítulo de Juan se presenta a Cristo bajo el nombre de “el Verbo” y en Proverbios 8 se presenta bajo el nombre de “Sabiduría”. Nunca la palabra de Dios va a exaltar objetos por encima de su creador, por esta razón ni en Juan 1 se está exaltando en primera instancia la Biblia, ni en Proverbios 8 se está exaltando la Sabiduría humana ni la divina; tanto “Verbo” como “Sabiduría” son nombres simbólicos para el Hijo de Dios. En ambos pasajes se dice que Jesús estaba “en el principio” con su Padre (Juan 1:1) (Proverbios 8:22). La palabra en hebreo y griego traducidas como “principio” se refiere a un pasado muy remoto en la eternidad, antes que existiese todo, el mundo, los ángeles y el mismo cielo (RH, Abril 5, 1906 párrafo 5) (La fe por la cual Vivo, pág. 48.3).


3. Engendrado, creado o ninguno – De todo el capítulo 8 de Proverbios, los versículos 22 al 24 son los que más imprecisiones tienen en las traducciones bíblicas con respecto a las palabras en hebreo que allí aparecen, y casualmente son versículos clave que hablan del origen en la eternidad de Cristo. A continuación, una traducción más exacta: “Jehová mismo me adquirió como el principio de su camino; antes de sus obras antiguas. Desde la eternidad fui ungido, desde el principio, desde antes de la tierra. Cuando no había abismos fui engendrado; cuando no había fuentes de aguas.” (Proverbios 8:22-24). Nótese la palabra “adquirió”, esta palabra se usa en otros lugares de la escritura para describir a alguien que dio a luz un hijo, por ejemplo, en Génesis 4:1. Además de esto es el mismo Jesús (bajo el nombre simbólico de Sabiduría) quien afirma que “fui engendrado”, en algún momento de la eternidad. También Pablo afirma esto mismo al afirmar que Cristo es “el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:15). El Padre celestial mismo dice: “Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy” (Hebreos 1:5) (Salmo 2:7). La profeta del Señor también usa Proverbios 8 para describir el origen en la eternidad de Cristo (1MS 291.1). El pionero adventista Urías Smith hace una buena explicación de esto y deja en claro que tomar esta posición no significa degradar en dignidad a nuestro Señor Jesucristo (Daniel y Apocalipsis, pág. 430).


4. La divinidad de Cristo – Cristo era uno con el Padre, uno en naturaleza, en carácter y en propósitos (PP 11). Juan dice que “el Verbo estaba con Dios y el verbo era Dios” (Juan 1:). Pablo dice que absolutamente todo lo que existe fue hecho para Cristo y por medio de Cristo (Colosenses 1:16). Cuando Lucifer se rebeló en el cielo, se reunió a la hueste angelical y el Padre declaró que ninguno, excepto Cristo, podía penetrar plenamente en sus designios y que tanto al Padre como al Hijo se le debían rendir homenaje y lealtad (PP 14.3). La profeta del Señor menciona que Cristo era esencialmente Dios (1MS 290.3). ¿Por qué entonces, salvo cuando se habla del pasado, en el nuevo testamento la palabra “Dios” se usa exclusivamente para el Padre y la palabra Señor se usa para referirse a Jesucristo? (ocurre lo mismo en el espíritu de profecía). La razón es que, por amor al ser humano, el Señor Jesús revistió su naturaleza divina de una naturaleza inferior, la naturaleza humana (1 MS 289.3), se despojó de quien era, “igual a Dios”, en el sentido de que solo tenía una naturaleza, la divina, ahora Jesús tiene dos naturalezas, la divina y la humana y este proceso no es reversible (1 MS 377.3).


4. Lo que costó nuestra Salvación – Si apreciamos lo que Jesús sacrificó por nosotros y queremos exaltarlo en nuestra vida, no podemos darle el título de Dios en la actualidad, porque él mismo se despojó de este título por amor a nosotros. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:5-7) Por este motivo, siempre que se habla de Jesús como Dios se menciona en el pasado. “el Verbo era Dios”. Ahora Jesús tiene el título de “Señor”. Como cristianos adventistas del séptimo día tenemos un único Dios, el Padre y un único Señor, Jesucristo su Hijo (1 Corintios 8:5,6). La declaración de 1889 es la correcta. Los pioneros tenían razón.


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