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El Pentecostés de Israel Éxodo 19 y 20



1. Pascua – Cuando los israelitas salen de Egipto se inaugura la fiesta de la Pascua como recordativo de su liberación (Éxodo 12:14). Cuando Dios le da a Moisés la instrucción de la Pascua es luna nueva y Jehová marca ese día como el primer día del año bíblico (12:2). En el día diez se alistaba el cordero y en el día catorce se efectuaba el sacrificio (12:3,6). A la media noche del día catorce ocurre la muerte de los primogénitos en Egipto y se da la orden de salida por parte de Faraón (12:29-31). Este primer mes del año bíblico se llama “Abib” (13:4).


2. Panes sin Levadura – Cuando los Israelitas salieron de Egipto lo hicieron apresuradamente, no tuvieron tiempo de leudar sus masas ni de prepararse alimento (12:39). Este suceso preparaba al pueblo para la siguiente fiesta que instituyó Jehová, la fiesta de los panes sin levadura, iniciando el catorce al caer la tarde e iniciando el día quince hasta el día veintiuno. Siete días se debía comer pan sin levadura y se debía sacar la levadura de las casas (12:15-17). La levadura simboliza el poder de la influencia, ya sea por parte de Jesús o por parte de Satanás (Mateo 13:33) (Marcos 8:15). El día quince Jehová sacó a su pueblo de la influencia satánica de Egipto y esto se convertiría en recordativo cada año (Éxodo 13:8-10). Los israelitas pasaron esta fiesta en Etam (13:20).


3. Primicias – El día dieciséis los israelitas acampan en Pi-hahirot y Faraón sale a perseguir al pueblo con un gran ejército (Éxodo 14:2-4). Al anochecer comienza la angustia del pueblo porque detrás viene el ejército de faraón y delante está el mar rojo. Jehová el Señor manda a Moisés abrir el mar rojo y se produce el espectáculo más tremendo que hallan visto los Israelitas, el mar se parte en dos, dejando una columna de agua a la derecha y otra a la izquierda, los Israelitas pasan en medio del mar en suelo seco. El ejército de faraón cruza también por allí, pero hay una diferencia, los enemigos no ven las enormes paredes de agua a sus costados porque están en tinieblas tinieblas. Cuando están en medio del mar Jehová desvela ante su vista las enormes olas a lado y lado rugiendo y listas para tragarlos (Éxodo 14:16-31) (4TI 25-31). Este día dieciséis de Abib se entona el cántico de Moisés, el mismo que entonarán en un futuro próximo los 144 mil (Éxodo 15) (Apocalipsis 14:3) (15:3). El día dieciséis se conocerá como la tercera fiesta de Jehová, el día de primicias o gavillas (Levítico 23:10-14).


4. Treinta días después – El día quince del segundo mes, el pueblo de Israel acampa en el desierto de Sin, el pueblo murmura por falta de alimento y Jehová el Dios de Israel promete enviar alimento del cielo, a la mañana siguiente, es decir el dieciséis del segundo mes cae el alimento el cielo, los israelitas dicen: “¿qué es esto?” y esa frase en hebreo es “maná” y así se llamó el alimento que Dios envió a su pueblo, esto ocurre treinta días después de las primicias. (Éxodo 16:1-3,12-15). El maná siguió cayendo durante toda la semana hasta el día sexto cuando se dio la instrucción de recoger doble porción, pues en Shabat no caería Maná. El pueblo fue probado en la cuestión del Shabat y algunos desobedecieron la orden del Señor (16:4,5,23-30). Podemos deducir entonces que el día veintidós del segundo mes era Shabat y este era el día número treinta y siete desde las primicias.

5. Cuarenta días después – Después de la prueba del Shabat con el maná, los israelitas salen del desierto de Sin y van rumbo a Refidim, es muy probable que llegaran a aquel lugar el día veintiséis del segundo mes, cuarenta días después del día de las primicias, esto es significativo pues allí el pueblo murmura contra Moisés pues no hay agua para beber y Moisés por instrucción del Señor golpea la peña de Horeb y sale agua para que el pueblo calme su sed (Éxodo 16:2) (17:1) (Números 33: 12-14). La peña simboliza a Cristo y fue Él mismo quien escondido en la columna de nube, hizo brotar agua de la peña (PP 304.4). Así mismo, Jesús resucitó un día de fiesta de las primicias (dieciséis de Abib) y cuarenta días después fue su ascensión al cielo para entrar en el lugar santo del santuario celestial. Por otra parte, los sacerdotes antes de entrar en el lugar santo del templo terrenal tenían que lavarse las manos y pies en la fuente de bronce. Tanto el agua de la peña de Horeb como el agua de la fuente de bronce representan la ascensión al cielo de Cristo cuarenta días después de su resurrección (Éxodo 30:17-21) (Hechos 1:3).


6. Pentecostés del Sinaí – El primer día del mes tercero llegan los Israelitas al desierto del Sinaí (Éxodo 19:1, la frase “en el mismo día” en este versículo es imprecisa, la traducción más correcta sería “en este día”). Si el veintidós del segundo mes era Shabat, entonces el primer día del mes tercero era un lunes. Al llegar, Moisés sube el monte del Sinaí para encontrarse con Jehová dos veces (Éxodo 19:3,7-9). La segunda vez, Moisés recibe la instrucción de santificar al pueblo durante dos días porque al tercer día Jehová iba a descender a ojos de todo el pueblo para presentar su santa Ley (19:10,11). Los dos días de santificación deben ser el jueves y viernes de esa semana, porque en el tercer día que era Shabat ese año, se cumplían exactamente cincuenta días después de primicias y era la fiesta de las cosechas (Levítico 23:15,16) o más conocida como fiesta del Pentecostés, porque la palabra “pentecostés” significa día quincuagésimo, es decir, día cincuenta después de primicias. Este fue el día en que Jehová reveló su santa Ley a su pueblo y se manifestó de forma poderosa (Éxodo 19:16).


7. Pentecostés del Parán – El primer día del primer mes del segundo año de la salida de Egipto se termina la construcción del tabernáculo (Éxodo 40:17). Los israelitas celebran la Pascua (Números 9) y casi un año después salen del desierto del Sinaí a los veintiséis días del mes segundo hacia el desierto de Parán, esto es cuarenta días después de primicias y diez días antes de pentecostés. Viajaron durante tres días (Éxodo 10:33) y luego el pueblo se quejó y Jehová encendió fuego en el campamento (11:1,2). De nuevo el pueblo murmuró porque querían carne y Moisés se afligió y pidió ayuda a Jehová para llevar la carga del pueblo. Jehová el Señor le permitió a Moisés escoger setenta ancianos para que le ayudaran a guiar al pueblo. Cuando llega el día de Pentecostés, los setenta ancianos son llenos del Espíritu Santo, el mismo del que está lleno Moisés y todos profetizan, incluyendo dos que por sentirse indignos se quedan en el campamento (11:16-30) (PP 400). Por otra parte, el pueblo fue castigado, se le da carne durante un mes y muchos mueren a causa de enfermedad (11:31-35).


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