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El Santuario Daniel 8:14


“Que el santuario del nuevo pacto es el tabernáculo de Dios en el cielo, del cual habla Pablo a partir de Hebreos 8, y del cual nuestro Señor, como gran sumo sacerdote, es ministro; que este santuario es el antitipo del tabernáculo mosaico, y que la obra sacerdotal de nuestro Señor, relacionada con el mismo, es el antitipo de la obra de los sacerdotes judíos de la dispensación anterior (Hebreos 8: 1-5, etc.); que este, y no la tierra, es el santuario que se purificará al final de los dos mil trescientos días, siendo lo que se denomina su purificación, en este caso como en el tipo, simplemente la entrada del sumo sacerdote en el lugar santísimo, para terminar la obra de servicio conectada con este, haciendo la expiación y retirando del santuario los pecados que le habían sido transferidos por medio de la ministración en el primer departamento (Levítico 16; Hebreos 9: 22, 23); y que este trabajo en el antitipo, comenzando en 1844, consiste en borrar realmente los pecados de los creyentes (Hechos 3:19), y ocupa un espacio de tiempo breve pero indefinido, al final del cual la obra de misericordia para el mundo estará terminada, y tendrá lugar el segundo advenimiento de Cristo.” (Declaración de fe número 10 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1889, Pág. 147)

“Que el verdadero santuario, del cual el tabernáculo en la tierra era un tipo, es el templo de Dios en el cielo, del cual Pablo habla a partir de Hebreos 8, y del cual el Señor Jesús, como nuestro gran sumo sacerdote, es ministro; y que la obra sacerdotal de nuestro Señor es el antitipo de la obra de los sacerdotes judíos de la antigua dispensación; que este santuario celestial es el que se purificará al final de los 2300 días de Dan. 8:14; siendo su purificación, como en el tipo, una obra de juicio, comenzando con la entrada de Cristo como sumo sacerdote en la fase de juicio de su ministerio en el santuario celestial como fue presagiado en el servicio terrenal de purificación del santuario en el día de la expiación . Esta obra de juicio en el santuario celestial comenzó en 1844. Su finalización cerrará el periodo de prueba humano. “(Declaración de fe número 13 de los Adventistas del Séptimo día, publicado en el Anuario de 1931, Pág. 377)


1. Los pactos del Señor Un pacto es un acuerdo que hacen dos partes en el cual cada parte recibe beneficios y también contrae unos compromisos. Dios siempre ha querido hacer pactos con la humanidad para levantarla de su condición rebelde y pecadora. El primer pacto que hizo el Señor fue con Adán y Eva (Génesis 3:14-21); el segundo pacto fue a través de Noé y su familia (Génesis 9:1-17); el tercer pacto Dios lo hizo con Abraham (Génesis 17:1-14); el cuarto pacto se hizo con el pueblo de Israel a través de Moisés (Éxodo 19:5) (24:1-8) (34:27,28); podemos contar un quinto pacto por medio de Josué cuando cruzaron el Jordán (Josué 24:1-28); también podemos contar un sexto pacto con la familia del Rey David (2 Samuel 7)(23:1-5) y finalmente un pacto de Dios con la humanidad por medio de Cristo (Jeremías 31:31-34) (Hebreos 8:6-13). Nótese que en cada pacto hay un representante, hay una señal, hay beneficios y compromisos, pero también hay un lugar de culto o de encuentro con el Creador. El lugar de culto en el pacto que se hizo por medio de Moisés se llamó el santuario terrenal o tabernáculo de reunión y es un modelo en miniatura, una figura o sombra del gran santuario que existe en el cielo, el cual es el lugar de reunión del nuevo pacto (Éxodo 25:40) (Hebreos 8:1-5).

2. La purificación del Santuario La palabra purificar significa limpiar. El santuario terrenal de la época de Moisés se “ensuciaba” por el pecado de las personas; cada vez que alguien llevaba un animal para el sacrificio, lo que en realidad estaba haciendo la persona era transferir sus pecados al santuario a través de la sangre del animal. En algunos casos, parte de esta sangre era rociada sobre el velo que dividía el lugar santo del lugar santísimo. Esta sangre era acumulada durante un año, al cabo del cual se hacía una “expiación” al santuario, que no significa otra cosa que una “limpieza”. Cada año se limpiaba el santuario en el conocido Yom Kipur o día de la expiación (Levítico 16). Este proceso ilustra la purificación del santuario celestial, con la diferencia que este se limpiará una sola vez en la historia y no cada año como se realizaba en el santuario terrenal. Nuestros pecados están detalladamente registrados en el santuario celestial y por este motivo también es necesario realizar una purificación al santuario celestial. Esta limpieza comenzó según Daniel 8:14 en 1844, año en que terminaría el plazo de los 2300 años.


3. En qué consiste la purificación del Santuario Como menciona la declaración de fe número 10 de 1889, la purificación del santuario “consiste en borrar realmente los pecados de los creyentes”. Esto quiere decir que borrar los pecados en el santuario celestial no es algo que ocurra en el cielo y nadie se de por enterado en la tierra; mas aun, ¿de qué serviría limpiar el santuario celestial de mis pecados, si yo continuara “manchándolo” aquí en la tierra con los pecados que siga cometiendo? Sencillamente el santuario nunca estaría purificado. Debe haber algún punto en la historia en el cual las personas que componen el pueblo de Dios reciban el poder para dejar el pecado definitivamente (Hebreos 9:23-26) (Gálatas 2:17). Ese punto en la historia es lo que se conoce como la lluvia tardía, es cuando el pueblo de Dios quedará sellado, ya no tendrá ninguna mancha de los pecados pasados y será capacitado para obedecer la ley de Dios en perfección, “son sin mancha delante de Dios” (Apocalipsis 14:1-5). Este punto fue eliminado en el año 1931 del conjunto de creencias de la iglesia adventista y así quedó desvirtuado el verdadero significado de la purificación del santuario.


4. Ocupa un espacio breve Aunque no se sepa cuanto tiempo tarda la purificación del santuario, la declaración 10 deja en claro que era un tiempo breve; esto ya no se menciona en el año de 1931 cuando se modificaron las declaraciones de fe, tal vez porque ya habían transcurrido casi 90 años desde que se inició la purificación en 1844 y esto ya no era tan “breve”. ¿será que Jesús y todos sus millones de ángeles necesitan varias décadas para purificar el santuario celestial? Esto no es así, alrededor de 1849 había un año de jubileo y la mensajera del Señor menciona que la venida del Señor es justo antes de un jubileo (PE* pág. 34 o 65), solo basta leer sus primeras visiones para concluir que la venida del Señor era inminente para aquella época. Un jubileo se da cada 49 años (Levítico 25:8-13), por lo cual el siguiente se daría alrededor del año 1898 y diez años antes el Señor envía el famoso mensaje de justificación por la fe para preparar a su pueblo para su venida, pero el pueblo adventista no aceptó este mensaje. La verdad es que el pueblo del Señor nunca estuvo preparado para la purificación del santuario, pero esto no puede durar para siempre, el siguiente jubileo será alrededor del año 2045.


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