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El Santuario en el Apocalipsis Daniel 8:14


1. El santuario terrenal El santuario terrenal es lo que se conoce como el “tipo” es decir el símbolo o representación del celestial, el cual se le llama “antitipo” o la realidad (Hebreos 8:1-5). El santuario terrenal era compuesto por un atrio o patio y un tabernáculo o tienda de reunión. El tabernáculo se divide en dos departamentos: el lugar santo y el lugar santísimo, estos dos departamentos son divididos por un velo o cortina especial. Es necesario tener precaución con las palabras puesto que la palabra “santuario” también se usa para referirse al lugar santo (manuscrito 15 de 1850, párrafo 10). En el atrio se localiza el altar de bronce donde se efectúan los sacrificios y oblaciones, está también la fuente de bronce. Al interior del tabernáculo en el primer departamento se encuentra a mano derecha la mesa de los panes de la proposición, a mano izquierda el candelabro de siete lámparas, en frente del velo se encuentra el altar de incienso que también pertenece al lugar santísimo. Al interior del velo se encuentra el arca del pacto con tres elementos dentro: el maná, los diez mandamientos y la vara de Aaron que reverdeció. El arca tiene una tapa de oro macizo que contiene dos grandes querubines, esta tapa se llama “propiciatorio”. Al lado del arca se situaba el rollo de la ley que escribió Moisés según Dios se lo reveló. (Hebreos 9:1-7)


2. El santuario celestial El santuario celestial tiene también un atrio (Apocalipsis 11:1-2). En lugar de una pequeña fuente de bronce tiene un “mar de cristal” (15:2); así mismo, en el templo de Salomón existía un gran mueble adicional a la entrada llamado el “mar de fundición” (2 Crónicas 4:2-5). El santuario celestial también tiene un candelabro de siete lámparas (Apocalipsis 1:12-13), en esta escena Jesús está en medio de los candeleros de oro, se deduce entonces que, en esa escena, Él está ministrando en el primer departamento, el lugar santo. El santuario del cielo también tiene un altar de incienso o altar de oro (8:3-5) (9:13). También se menciona el arca del pacto (11:19). Hay dos muebles que no se mencionan en apocalipsis, el altar de bronce y la mesa de los panes de la proposición; el primero no existe en el cielo porque Cristo es el cordero que fue puesto como sacrificio en favor nuestro desde la fundación del mundo, así que la cruz del calvario aquí en la tierra representa ese altar de bronce (Apocalipsis 13:8) (Hebreos 10:22-26). Nos queda por resolver la mesa de los panes; ¿qué mueble debía quedar en frente de esta mesa?, la respuesta es: el candelabro (Éxodo 26:35); de hecho, las lámparas del candelabro debían ser diseñadas de tal forma que alumbraran “hacia adelante” (Éxodo 25:37), también se dio una instrucción explícita a Aaron de que las lámparas de este candelabro debían apuntar hacia el frente (Números 8:2), es decir, que su luz se proyectara hacia la mesa de los panes. Hay una visión en el libro de Zacarías en donde el profeta ve el mega candelabro del templo del cielo (cap. 4) y el ángel le explica que este la estructura compleja de este candelabro está “delante del Señor de toda la tierra” (verso 14); esto concluye que la mesa de los panes representa el trono de Dios, por esta razón en apocalipsis no aparece la mesa de los panes de la proposición, pero si aparece el impresionante trono de Dios (cap. 4), además se menciona que “delante del trono ardían siete lámparas” (verso 5). Los cuatro “seres vivientes” son los querubines que rodean el trono de Dios (verso 6) y que eran representados por las figuras esculpidas en la tapa del arca del pacto terrenal (Éxodo 25:18-21) (Isaías 37:16) (Ezequiel 10:20).

3. La entrada al lugar santísimo Han existido dos templos en la tierra, uno que se le mandó construir a Moisés (Éxodo 25:8-9) y el otro que se le mandó construir a Salomón (2 Samuel 7:12-13) (1 crónicas 29:1). Ambos templos fueron dirigidos por la mano de Dios. Entre los dos templos hay diferencias, además del tamaño. Una diferencia es el nuevo mueble llamado el “mar de fundición” localizado a la entrada como ya se mencionó; otra diferencia es que el templo de Salomón tenía diez candelabros de oro, había diez a la derecha y diez a la izquierda, pero además su luz se proyectaba ahora hacia el lugar santísimo (2 crónicas 4:7, 20). Existen muchas más diferencias, pero al analizarlas se da uno cuenta que el templo de Salomón representa la obra de Cristo en el lugar santísimo, mientras que el templo de Moisés representa la obra de Cristo en el lugar santo. En el templo de Salomón el mar de fundición se localizaba en el atrio frente del lugar santísimo (2 Crónicas 4:2,9,10). En apocalipsis el mar de vidrio está delante del trono (4:6). En el mensaje a Filadelfia que es la iglesia que representa la época previa a 1844, dice el Señor Jesús que “he puesto delante de ti una puerta abierta” (3:8). ¿Cuál es esta puerta abierta?


4. La puerta abierta En el mismo mensaje a Filadelfia Jesús dice que “tiene la llave de David”. Aunque David no construyó el templo, se le permitió hacer la arquitectura y diseñó los planos guiado por Dios mismo y se los entregó a su hijo Salomón para que edificara el templo de acuerdo con este diseño (1 Crónicas 28:11,12,19). De esta forma es que David conocía cada detalle del templo que iba a construir, sus cámaras, sus entradas, sus cerrojos, sus muebles, etc. Jesús mismo le dio el diseño, por lo tanto, Jesús es el que “tiene la llave de David”, es decir la llave que abre la puerta del lugar santísimo de la puerta que él dejó abierta en tiempos de la iglesia de Filadelfia. Además, el cumplimiento de los 2300 años que menciona Daniel (8:14) se daría en el año de 1844, año en el cual sucedería la “purificación del santuario”, y esto no puede suceder sino se abre la puerta del lugar santísimo del templo del cielo. En el capítulo 4 de apocalipsis aparece de nuevo la puerta abierta (verso 1) y la visión del trono de Dios. Este es el momento en que la puerta del lugar santísimo es abierta y el trono de Dios se mueve hacia el lugar santísimo tal como se le mostró a la mensajera del Señor (PE cap. 6, párrafos 1 al 4). En el capítulo 5 de apocalipsis sucede el inicio del juicio cuando Jesús recibe el rollo con siete sellos, pero sin poder abrir completamente este libro es imposible realizar el juicio, pues este libro contiene la historia del mundo (Carta 65 de 1898, par 17 y 18). Toda esta escena no es otra que la misma que fue vista por el profeta Daniel (7:9-10,13-14).


5. El juicio de los vivos Cuando se desaten completamente los siete sellos comenzará el juicio y podrá purificarse el santuario. Esta purificación no es un acto que dure décadas. Tan pronto el Señor abre los siete sellos del gran rollo de la historia del mundo, sucede media hora de silencio en el cielo (Apocalipsis 8:1). A continuación, aparece Cristo como un ángel ante el altar del oro con un incensario, esta era la primera labor del sumo sacerdote terrenal justo antes de iniciar la expiación en el lugar santísimo (Levítico 16:12,13). Cuando Cristo llena su incensario de brasas de fuego del altar, lo arroja a la tierra y comienzan a suceder las siete trompetas (Apocalipsis 8:2-5). Allí inicia la expiación final.


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