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Fiesta de las Cabañas Levítico 23:34-44


1. La última fiesta del año – El día quince del mes séptimo, cinco días después de la expiación del tabernáculo, ocurría la última fiesta del año bíblico, llamada la fiesta de las cabañas o fiesta de los tabernáculos. Era una celebración de acción de gracias por las bendiciones que el Señor había concedido durante el año a través de los granos, los frutos, el vino y el aceite. Para el momento de la fiesta todos los productos agrícolas debían estar ya almacenados y no se debía comenzar el trabajo agrícola del nuevo año sin haber participado de la fiesta (PP 522.5 522.6) (PP54 581.3 581.4).


2. La celebración – El día quince del séptimo mes se convertía en un Shabat ceremonial, la fiesta solemne seguía por siete días y el octavo día se convertía también en un Shabat ceremonial para concluir la celebración (Levítico 23:39). La fiesta de las cabañas era también la última fiesta de peregrinaje a Jerusalén, en lo posible todas las familias debían viajar y participar con alegría y regocijo para compartir con otros las bendiciones que el Señor les había otorgado (Deuteronomio 16:13-16). El primer día de la fiesta, los miembros de cada familia debían reunir ramas de diferentes árboles y palmeras para hacer una tienda hecha de estas ramas en la cual tendrían que vivir y dormir durante los siete días de celebración; esta tienda es lo que se conoce en la escritura como “tabernáculo” o “enramada” (23:40-42). La fiesta de las cabañas era la celebración en que se ofrecía en el templo la mayor cantidad de ofrendas durante los ocho días; se cuenta en total 191 holocaustos y 8 ofrendas por el pecado, era un momento de consagración después de haber sido eliminado el pecado en el día de la expiación (Números 29:12-38).


3. Conmemoración de la travesía por el desierto – Al igual que la Pascua, la fiesta de las cabañas era una conmemoración de la travesía de los Israelitas por el desierto después de la salida de Egipto, durante cuarenta años los hijos de Israel vivieron en tiendas en medio del desierto, por tal motivo en la fiesta de las cabañas el Señor mandaba a construir tiendas con ramas de árboles como recordativo (Levítico 23:42,43). No era plan del Señor que los Israelitas pasaran cuarenta años rodeando el desierto, pero por su desobediencia e incredulidad no pudieron ser introducidos en la tierra de Canaán en el tiempo que el Señor estimaba (Números 14:27-34). La fiesta de las cabañas mantenía fresca en la memoria la misericordia de Jehová durante aquellos cuarenta años.


4. La fiesta de las cabañas antes de Cristo – La dedicación e inauguración del templo que construyó Salomón para el Señor se hizo durante la fiesta de las cabañas (2 Crónicas 5:3) (7:8-10). Cuando se reconstruyó el altar de bronce después de la salida de los Israelitas de Babilonia, se inauguró en el mes séptimo y se celebró la fiesta de las cabañas en época de Esdras, todavía los cimientos del templo no habían sido levantados (Esdras 3:4-6); durante aquella ocasión se leyó el libro de la Ley y se dieron cuenta que debían celebrar esta olvidada la fiesta, todos los que salieron de la cautividad participaron de la celebración (Nehemías 8:14-18). Job construyó una enramada cuando terminó su predicación de la caída del juicio en Nínive (Jonás 4:5).


5. La fiesta de las cabañas en la vida de Cristo – Según la profecía de las setenta semanas de Daniel, el Mesías iniciaría su ministerio al cabo de sesenta y nueve semanas proféticas, es decir al cabo de 483 años desde la salida del decreto para reconstruir Jerusalén (Daniel 9:25). Este decreto fue emitido por tercera y última vez en el otoño del año 457 AC. Los 483 años se cumplen en el otoño del año 27 DC cuando Cristo inicia su ministerio a la edad de 30 años (Lucas 3:23). El séptimo mes es cuando suceden las tres fiestas de otoño, la tercera y última fiesta de otoño es la fiesta de las cabañas. Cristo debió nacer alrededor del séptimo mes y debió iniciar también su ministerio durante el séptimo mes. En la última fiesta de las cabañas que el Salvador pasó en Jerusalén, el Señor la dedicó a predicar en el templo, hubo mucha conmoción por sus palabras y los sacerdotes intentaron tomarlo preso, pero no pudieron (Juan 7) (DTG Cap. 49).


6. Significado profético de la fiesta de las cabañas – La fiesta de las cabañas no solamente conmemora la salida de Egipto y la travesía por el desierto por parte de los Israelitas, también es un símbolo para el pueblo del tiempo del fin, señala los tiempos de la gran cosecha final de almas, cuando el trigo que son los redimidos sea llevado al granero del cielo y cuando la cizaña que son los impíos sea atada en manojos y quemada al fuego. En este mismo tiempo ocurre la alabanza en el cielo registrada en apocalipsis 5 por todas las almas que será redimidas por Cristo (Apocalipsis 5:13). La fiesta de las cabañas ocurría cinco días después del día de la expiación, el pueblo se regocijaba de haber sido perdonado y borrado sus pecados, de la misma forma el pueblo del tiempo del fin se regocijará de que sus pecados hayan sido perdonados y limpiados para siempre de su vida (PP 524) (PP54 583).


7. La fiesta de las cabañas y los 144 mil – La fiesta de las cabañas sigue al día de la expiación, es decir sigue al día del juicio en el contexto profético (Levítico 23:27,34). El primer juicio que hará Jesús en el templo del cielo será por los de su casa (1 Pedro 4:17). El sellamiento de los 144 mil indica que ellos están siendo pasados por el juicio de Dios y Cristo intercede en su favor (Apocalipsis 7:1-4) (8:3,4). En el inicio del toque de la sexta trompeta de apocalipsis se registra el final de este sellamiento, es decir el final del juicio para los 144 mil (9:13-15). Jesús aparece en el monte de Sion junto con los 144 mil ya sellados y cantando el cántico nuevo junto con los ángeles, este cántico quiere decir que ha terminado el juicio de ellos, han alcanzado la perfección en Cristo, pues tienen el carácter del cielo (14:1-3). El cántico nuevo es la celebración de la fiesta de las cabañas para los 144 mil, es el remanente que queda después del juicio. El monte de Sion es una figura profética para los 144 mil y la ciudad de Jerusalén es una figura profética para la gran multitud de almas que los 144 mil van a cosechar durante el fuerte pregón. En aquellos días el Señor hará un dosel (cubierta) sobre los 144 mil para protegerlos porque serán perseguidos y tendrán que dormir en cuevas y escondrijos. De la misma manera que el Señor condujo a los israelitas por el desierto con columna de nube y de fuego, conducirá a los 144 mil durante el fuerte pregón, el Señor será un “abrigo” (en hebreo, “cabaña”) para su remanente (Isaías 4:2-6).


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