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Las obras y la Justificación Romanos 3:28


1. Una aparente contradicción – Pablo menciona la siguiente conclusión en su carta a los Romanos (3:28): “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” y Santiago dice en su carta (2:24) lo siguiente: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. Pareciera haber una contradicción entre Pablo y Santiago, sin embargo, la contradicción es aparente. Pablo se refiere a “las obras de la ley” y Santiago se está refiriendo a las “obras de la fe” (2:20). También es de notar que Pablo está resolviendo un problema complemente diferente al que está resolviendo Santiago. Mientras Pablo está abordando el creciente problema de los judíos que se convertían al cristianismo y exigían que los gentiles se circuncidaran físicamente para ser salvos, Santiago está haciendo frente al extremo de afirmar que no se necesita ningún tipo de obras para la salvación, que la fe es una mera aceptación intelectual del evangelio y eso basta.


2. Una mejor traducción – Una mejor traducción del texto de Romanos 3:28 sería la siguiente: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe, independientemente de las obras de la ley”, traducido de esta forma, Pablo no está desechando las obras de la ley, más bien está aclarando que no tenemos ningún mérito ante Dios por las obras de la ley para obtener su perdón. El adverbio en griego “Choris” es usado en Romanos 3:28, y es traducido normalmente como “sin”. La palabra griega Choris significa: “aparte de”, “por separado”, “además”. La biblia de las américas tiene una mejor traducción para Romanos 3:28. Pablo dice en la misma carta a los Romanos, en el capítulo previo, que los “hacedores de la ley serán justificados” (2:13). También en 3:31 concluye diciendo que por la fe “confirmamos la ley” o mejor traducido: “sostenemos la ley”. Pablo está en total armonía con Santiago, porque él no está hablando de una fe de no hacer nada, sino de una fe que habilita al pecador a cumplir la ley divina.


3. Sola Fide – En la biblia que el reformador Martín Lutero tradujo al Alemán se lee en Romanos 3:28 lo siguiente: “Así que ahora sostenemos que el hombre es justificado sin la ayuda de las obras de la ley, solo a través de la fe.”, la palabra “solo” no existe en el texto griego, sin embargo en el alemán es necesario agregar esta partícula para expresar la idea correctamente, pero en alemán la palabra “allein” que se traduce como “solo” tampoco significa un desecho absoluto de las obras (Las Obras de Lutero, Edición Americana, Volumen 35, Páginas 188 y 189). Martín Lutero nunca desechó las obras, él mismo afirmó que “Las obras son necesarias para la salvación, pero no causan la salvación” (Lo que Lutero Dice, Ed. en Inglés, página 1509). La propaganda actual de “sola fide” es peligrosa porque da la falsa sensación de que la fe no necesita de obras para ser genuina y de que no es necesario guardar la ley de Dios. Somos justificados por le fe con el propósito de ser “creados en Cristo Jesús para buenas obras” y andar en ellas (Efesios 2:10). La verdadera fe ocupa al hombre en “buenas obras” (Tito 3:8). Tomar la posición de que puedes quebrantar la ley de Dios porque Cristo lo ha hecho todo es una posición de muerte (FO 71.3).

4. Ejemplos de obras de la fe – ¿Qué hubiese sucedido si los siguientes personajes hubieran rehusado a hacer las obras que Dios les pidió? Moisés: “alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar” (Éxodo 14:16). Abraham: “Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas... y ofrécelo en sacrificio”. Isaac: “No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré” (Génesis 26:2). Jeremías: “dile al rey Sedequías que yo entregaré esta ciudad al rey de Babilonia” (Jeremías 34:1,2). Oseas: “ve, tómate una mujer fornicaria” (Oseas 1:2). Ezequiel: “toma una navaja de barbero, quita tu cabello y tu barba” (Ezequiel 5:1,2). Algunas peticiones fueron más difíciles que otras porque el Señor da una medida diferente de fe a cada uno (Romanos 12:6). Si Dios mandó algo a alguien es porque esa persona estaba perfectamente capacitada para obedecer según la fe que Dios le dio. La fe genuina se debe manifestar en obras. También hay ejemplos de personajes que no obedecieron a lo que Dios les mandó, ver los casos de Jonás y el Joven rico (Mateo 10:17-30).


5. La fe y las obras – Para los hebreos era normal pensar en la fe que es activa, que involucra las obras, ya que la palabra en hebreo “emuná” de la cual traducimos “fe”, conlleva la idea de una obediencia evidenciada por las obras. La fe y las obras van de la mano; actúan armoniosamente en la empresa de alcanzar la victoria (del pecado). Las obras sin fe son muertas, y la fe sin obras es muerta (FO 49). Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Hay muchos en el mundo cristiano que sostienen que todo lo que se necesita para la salvación es tener fe; que las obras nada son y lo único esencial es la fe. Pero la palabra de Dios nos dice que la fe sola (sola fide), sin obras es muerta. Cuando tratamos fervorosamente de ser obedientes, Dios escucha nuestras peticiones; pero él no nos bendecirá si estamos en desobediencia (FO 47).


6. Los trapos de inmundicia – Es común escuchar la afirmación de que nuestras justicias son como trapos de inmundicia y que por tal motivo nunca podremos ser justos. Otra afirmación dice que no hay ni uno justo por lo tanto se concluye que nadie podrá ser justo. Tales afirmaciones son erróneas porque el objetivo de la justificación ofrecida por el Señor Jesús es hacer justo a un pecador, darle la facultad de obedecer y transformar su naturaleza corrupta para vencer su pecado en esta tierra (Efesios 1:4) (5:27) (Colosenses 1:22) (Hebreos 9:14) (Santiago 1:27) (2 Pedro 3:14) (Mateo 5:48). Cuando Pablo menciona que no hay justo ni aun uno, está usando el salmo 14:1-3 y Salmo 53:1-3 pero los mismos salmos dicen que “Dios está con la generación de los justos” (14:5) y hablando de la cautividad del pecado dice: “Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel” (53:6). Entonces Pablo está usando los salmos para afirmar que nadie está libre de pecado, pero él nunca afirmó que nadie pueda dejar de pecar mediante Jesucristo. De hecho, el mensaje de Romanos está centrado en como dejar de pecar, no en como esconder nuestro pecado y esto no por nuestras obras, sino por la fe de Cristo reproducida en nuestra vida. Por otro lado, gracias a la fe en Cristo, nuestros débiles esfuerzos, no serán trapos de inmundicia, Él le colocará sus méritos y serán aceptables a Dios (FO 49).


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