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Maria Magdalena y la Justificación



1. Mujeres discípulas – En tiempos de Jesús la mujer era fuertemente menospreciada, la tradición Judía actual de una minoría considera una “bendición” el no haber nacido mujer (Ver en el talmud: Menachot 43b). Sin embargo, Jesús vino también para rescatar a las mujeres del pecado y mostrar su simpatía con las desfavorecidas. Jesús le seguían, aparte de los 12 discípulos hombres, varias discípulos mujeres entre las que se cuentan: María Magdalena, Juana quien era esposa de un empleado de Herodes, alguien llamada Susana, María la madre de Jacobo y de José, la mamá de Juan y Santiago, Salomé de quien no se sabe su procedencia, y “muchas más” dice la escritura (Lucas 8:1-3) (Mateo 27:55-56) (Marcos 15:40-41).


2. La mujer sorprendida en adulterio – Durante la última fiesta de los tabernáculos que Jesús viviría en esta tierra, los miembros del sanedrín conspiraban contra Jesús y buscaban la forma de arrestarlo o acusarlo (Juan 7:2,10,11,32,37,44-52). Cuando terminó la fiesta buscaron una nueva forma de entramparlo y esta vez maquinaron una situación de adulterio. Un grupo de fariseos y escribas indujeron con engaño a una mujer para caer en adulterio, de forma traicionera arrastraron a la mujer semidesnuda cuando estaba en el acto del adulterio y la llevaron hasta donde estaba Jesús para ser apedreada. La víctima estaba temblorosa y avergonzada, Jesús inclinó el rostro en tierra y no se quedó mirándola, Él sabía que era una trampa maquinada contra Él; si eximía a la mujer, sería acusado de despreciar la ley de Moisés, si apoyaba su castigo entonces sería acusado ante los Romanos de atribuirse el derecho de juzgar a alguien.


3. La mujer es justificada – Jesús comenzó a escribir en la tierra los pecados de todos los acusadores de aquella mujer y declaro: “quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Todos vieron los secretos de sus vidas escritos en el suelo y se fueron retirando avergonzados, al final Jesús quedó solo con la mujer y le preguntó: “¿Dónde están los que te acusaban?”, “¿Ninguno te condenó?”. La mujer con voz temblorosa dijo: “ninguno Señor”, entonces Jesús le dio una promesa: “Ni yo te condeno; vete y en adelante no peques más”. Esta es la justificación, es decir el perdón de Dios que incluye no pecar más por la misma inclinación. Aunque esta situación fue maquinada, Jesús no excusó la parte del pecado que le correspondía a la mujer. La perdonó y le dio la promesa .de que no pecaría más. La justificación incluye la limpieza del pecado, se habilita al hombre para no pecar por lo mismo. Cristo aborrece el pecado, pero ama al pecador (Juan 8:1-11) (DTG Capítulo 50).


4. La identidad de la mujer – En el libro Deseado de Todas las Gentes dice que esta mujer al ser perdonada se quedó a los pies de Jesús confesando sus pecados con lágrimas amargas y esa experiencia fue el inicio de una vida nueva, una vida de pureza y paz. También dice allí que era deber del esposo Heber iniciado acción legal contra ella según está escrito, además el hombre que participó en el adulterio también debió haber sido sentenciado (Números 5:12-15) (Deuteronomio 22:22). Surgen dos preguntas: Si la mujer tenía esposo, ¿dónde se encontraba?, ¿dónde está el que participó en el adulterio?, sin duda era una maquinación y lo peor de todo, mal hecha.


En el mismo libro también dice que esta mujer llegó a ser una de las seguidoras más fervientes de Jesús. Los maquinadores de esta trampa debieron elegir a una mujer joven y de buen parecer y que no tuviera lazos con el gobierno de Roma. De los nombres mencionados en las escrituras de los discípulos mujeres solo hay dos posibilidades, Susana o María Magdalena. De la primera solo se menciona una vez en todas las escrituras, en cambio de la segunda se sugiere que era una mujer de la cual le habían sacado siete demonios. Es muy probable que esta mujer que engañaron y entramparon en el adulterio haya sido María Magdalena.


5. La reunión en casa de Simón – Simón era un fariseo que abiertamente declaró ser seguidor de Jesús, este había sido curado de lepra y este quiso hacer una reunión en honor a Cristo. Lázaro junto con sus hermanas, María y Marta también estaban en aquella reunión. De pronto una mujer entró calladamente en el recinto y derramó un frasco de perfume de gran precio sobre la cabeza de Jesús, enjugó sus pies con lágrimas y los secó con su larga cabellera. Judas Iscariote quien robaba de las ofrendas que le daban a Cristo comenzó a comentar el hecho como una ofensa. Simón por su parte pensó en su corazón que Jesús no sabía que quien lo tocaba era una mujer de mala reputación. Jesús entonces contó una parábola de un hombre que tenía dos deudores, uno que le debía 500 denarios y otro que le debía 50, ninguno de los hombres podía pagar la deuda, entonces resolvió perdonar a ambos. Entonces Jesús lanzó una pregunta a Simón: ¿Cuál de ellos le amará más?, Simón contestó correctamente, pero la parábola era una lección para él. ¿Quién tenía más pecado, la mujer de mala reputación o Simón? (Lucas 7:36-50) (Marcos 14:3-9) (Mateo 26:6-13) (Juan 12:1-8).


6. La identidad de Simón – Simón había arrastrado al pecado a la mujer quien había ungido a Jesús con el perfume. La mujer había sido profundamente agraviada por él, Jesús sabía el secreto de su vida y por eso le refirió la parábola, porque el pecado de Simón había sido diez veces mayor, él se veía representado en el deudor de los 500 denarios. La mujer de mala reputación es la misma María hermana de Lázaro y la misma María Magdalena. Ella no le importó asistir a la reunión donde estaba su agresor, porque tenía la vista fija en honrar a su Redentor. Si María Magdalena es la misma mujer que fue llevada por adulterio ante Jesús, entonces Simón debió ser quien la entrampó para cometer el acto ilícito (DTG Capítulo 62).


7. La victoria de María – Al parecer la debilidad de María era su inclinación por lo sexual, por alguna razón que no sabemos había adulterado, era tratada como “pecadora” y eso se puede referir a alguna forma de prostitución, tal vez por eso sería usada para maquinar contra Jesús y desde luego Satanás tentó a Jesús con ella, porque Jesús fue tentado en todo, pero sin pecado. Lo más grandioso es que María fue liberada, el Salvador le sacó siete demonios, siempre estuvo a los pies de Cristo en estado de humillación, y se le concedió el honor de ser la primera en ver a Cristo Resucitado (Jn 20:1) (Lc 10:37-42).


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